viernes 13 de noviembre de 2009

PARA EMPEZAR

Hay veces en las que hay cosas que acaban y no deberían acabar. Esto es una obviedad claro, una obviedad cuando lo dices después, cuando el futuro ya es parte del pasado. Antes no, antes tomas una decisión y crees que es la buena, sabes que es la buena, pero luego ves que no. Que algo que quieres acabar no debería haber acabado.

Entonces es cuando nos volvemos a ver, después de algún tiempo, las sonrisas son las mismas, las miradas son las mismas, pero los sentimientos son distintos. Es ahí cuando te das cuenta de que las decisiones que en su día estaban bien, ahora están mal. Es ahí cuando te arrepientes de haberlo acabado. Es ahí cuando el pasado deja de tener menos sentido que el futuro.

Pero para darte cuenta de eso, tienes que acabarlo. Para arrepentirte de algo tienes que hacerlo. Para volverme a querer tenías que odiarme. Entonces ya todo empieza a tener sentido. Puede que entre paseos, zapatillas nuevas y frío extremo encuentres algo. Me hagas sentir algo. Y seamos algo. O no seamos nada, y nada tenga sentido. Pero por lo menos no habrá nada que se pueda acabar, aunque no tuviera que hacerlo.

jueves 12 de noviembre de 2009

JUNTAS QUEDAN MEJOR

Odio a los pelotas. No hablo de esos chavales que al finalizar la clase se van a hablar con el profesor. No, odio a los pelotas sistemáticos, a los que le doran la pildora a todo el mundo, los que van de caer bien.


Algún día conseguiré escribir una frase, una sola, que sea una milésima parte de buena, de las que son las miles que tiene Sabina. Algún día lo conseguiré. Ese día quizás deje de tener sentido que siga escribiendo, pero lo seguiré haciendo. Mientras tanto pondré música, entre raperos y canciones varias escucharé al maestro.


No me importa mucho caerle mal a la gente hasta que les caigo mal. Luego me entero, me da que pensar un par de días y luego paso. Pasar da problemas, pero no da dolor. Es lo bueno. De todas formas hay mucha gente que me cae mal, demasiada diría yo, así que caerles mal a ellos tampoco es un problema. Es más bien una solución.


Considero que el arte es transmitir sentimientos. La calidad no vale, vale lo que provoca sensaciones, lo que recuerda cosas, lo que te hace sentir. El arte tiene que ser como una caricia que te pasa por toda la espalda y acaba en algún lugar que nunca nadie visitará. El arte es ese cosquilleo, como si fuera amor, pero sin serlo. Es hacerte sentir sin llegar a tocarte.


Las viejas son esos seres que siempre se cuelan, que siempre han llegado antes y que siempre se van a sentar. Las viejas no respetan y esperan ser respetadas. Para las viejas los jovenes somos gente despreciable. Quizás sí, somos despreciables, pero no tanto como ellas. Las viejas no molan. Bueno sí, sólo hay un tipo de viejas que merecen mi respeto. Las que van con mochila y botas camperas, a esas las respeto. Y a otras muchas, sobre todo a las personas mayores. Pero a las viejas no, a las viejas no las puedo ni ver.

*Nota del escritor: para comentar tienes que comentar sobre todos los párrafos, si no lo vas a hacer, mejor quédate callado/a.

miércoles 11 de noviembre de 2009

NO ES INTERESANTE

Me gusta la rutina de salir de casa. La que hago yo vamos. Lo que hago cada vez que salgo de aquí. Suele ser más o menos la misma todos los días. Apago el ordenador, apago la televisión si está encendida. Me pongo la ropa que me falte por poner. Voy al baño y me miro en el espejo. Me lavo los dientes. Me los lavo durante el tiempo que tenga. Si se tercia me lavo las manos, aunque no suelo hacerlo.

Vuelvo a mi habitación y cojo la cartera. En medio meto el abono del metro y me meto en el bolsillo izquierdo, siempre en el izquierdo. Después busco el móvil, cuando lo encuentro me lo meto en el bolsillo derecho, siempre en el derecho. Encontrar las llaves suele ser una aventura, cuando las encuentro van al bolsillo izquierdo, con la cartera.

Cojo el Ipod de encima de la mesa, me pongo los cascos de diadema en el cuello y me cuelo el ipod por dentro de la camiseta para guardarmelo en el bolsillo derecho, siempre en el derecho. Si hace frío me pongo la bufanda alrededor del cuello. Con todo puesto voy a la cocina, miro si está el gas apagado, lo apago y lo cierro si está abierto. Abro la puerta, salgo, bajo las escaleras, saludo si me cruzo con alguien, aprieto el botón dorado de la puerta del portal, abro la puerta y salgo a la calle. Voy al metro, siempre por la misma calle. Cruzo la carretera, casi siempre por el mismo lugar. Entro al metro y ya ahí acaba la rutina.

HACIA TIEMPO QUE NO MADRUGABA

No duermes y lo sabes. Cómo no lo vas a sabes. Son tus noches, es tu falta de sueño, son tus ojeras. Te despiertas de mala ostia y crees que la culpa es de todos. Por el día te entra sueño pero por la noche no duermes. Estás cansado y no puedes descansar. Intentas descansar pero no descansas y te enfadas.

Te tumbas en tu cama y miras al techo, lo miras todo el rato porque cerrar los ojos no tendría sentido. Te tumbas bocarriba, bocabajo, de lado... Y nada. No consigues dormite. No consigues descansar. No consigues dejar aparte tu mala ostia.

Desaprovechas esas horas en no hacer nada, en intentar hacer algo que no vas a hacer. No te levantas y estudias, no te levantas y haces la comida para mañana, no te levantas y corres. No, sigues tumbado, como si nada, esperando que llegue algo que no va a llegar. No duermes y sabes que así no se puede soñar.

lunes 9 de noviembre de 2009

TODAVIA NO

Cuando muera Joaquín Sabina, habrá homenajes varios y D.E.P. en muchos lados. Habrá admiradores tristes, lágrimas de verdad, amigos que le echarán de menos. Cuando muera Sabina volveremos a escuchar su música, añoraremos sus letras, nos arrepentiremos de no haber ido a más conciertos.

Cuando se muera Joaquín Sabina, sacarán ediciones especiales, canciones inéditas, poemas sin firmar. Cuando se muera irá al infierno que es a donde van todos los que merecen la pena. Cuando se muera se irá y no lo volveremos a ver.

Cuando Joaquín Sabina muera yo lloraré y algunos que conozco también. Cuando muera a algunos nos dejará huerfanos de canciones, se llevará algo de nosotros, nos acordaremos más. Cantaremos, escribiremos sus frases, nos identificaremos con sus poesías. Cuando se vaya le admiraremos más.

Cuando Joaquín Sabina se muera, el mundo dejará de valer un poco más la pena.

domingo 8 de noviembre de 2009

TAMPOCO CUESTA TANTO

Cuando una vez dije "Unos somos los pasotas y otros los que pasan de todo" me refería a cosas así. No sé si lo sabeis pero vivo en Madrid. No se lo digo a quienes no me conocen en persona y, quizás, se pregunten donde vivo. No, se lo digo a los que me conocen. Se lo digo a quienes saben que llevo dos años viviendo allí.

Esos son los que dicen, joder Óscar es que no te preocupas por mantener el contacto, eres un pasota. Esos son los que van a Madrid y nunca llaman para avisar. Que vale que quizás no seamos los mejores amigos del mundo, incluso puede que no lleguemos a ser ni amigos. Pero joder, que la ilusión de verse siempre está.

Pero no, no aviseis, no vaya a ser que nos encontremos. Luego me tengo que enterar por putas fotos del tuenti de donde habeis estado. Que a mí me da igual. Que mi vida no va a cambiar si no os veo.

Eso sí, no admito ni un reproche a mi forma de llevar las relaciones con la gente. Que vale, que yo también paso de todo, pero con gente como vosotros no me extraña que lo haga.

sábado 7 de noviembre de 2009

LO QUE NO SE DEBERIA ESCRIBIR Y SE ESCRIBE

A ciertas horas de la noche hay dos cosas que no se deben hacer, ni mandar sms, ni escribir privados. Es así. Puedes decir lo que quieras, hacer lo que puedas, pensar lo que debas. Pero esas dos cosas no hay que hacerlas.

Lo que has dicho lo puedes desmentir, lo que has hecho lo puedes justificar, lo que has pensado lo puedes ignorar. Pero lo que has escrito... Lo que has escrito ahí queda. Para el fin de los días. Para tu propia vergüenza y el posible daño a los demás.

Es mejor quedarse callado, esperar a que salga el sol, esperar a que el acohol desaparedca. Es mejor decir las cosas con sentido que con sentimiento. Al menos, a ciertas horas de la noche. Porque si hay cosas que te callas todos los días, no hace falta que lo digas una noche.

Elígelo, no me hagas caso si no quieres. Yo lo entendería, pero que luego no se diga que yo no te avisado. Que llegarás a casa de fiesta, o estarás por ahí, escribirás lo que no tienes que escribir y lo mandarás. Y cuando lo mandes, lo estarás mandando a la mierda, al mensaje, a ti y a todo lo que representas. Y si no al tiempo.